Desde que existen los restaurantes, existen las guías. Parece broma, pero no. Desde el siglo XIII se tiene noticia de los listados de los mejores lugares para comer en Europa, sobre todo en países como Francia e Italia. Y fue precisamente en Francia donde se popularizó la figura del “gourmet”, ese personaje que comía en abundancia; sabía reconocer un buen plato, y por lo tanto, valoraba a los mejores chefs.

De manera que no podríamos hablar del turismo gastronómico como una tendencia moderna, porque el hombre, en su afán de deleitar los sentidos, ha aprovechado los viajes para reconocer nuevos ingredientes, aprender recetas exóticas y recomendar su propia experiencia a otros viajeros. Lo que sí podríamos señalar como novedad es que el turismo gastronómico actual no intenta desafiar los sentidos con preparaciones estrambóticas sino todo lo contrario: volver a la preparación artesanal y los productos locales como garantía de calidad. El retorno a los orígenes nos permite apreciar lo más simple y natural y nos permite programar rutas gastronómicas como una actividad serena y placentera.

Según Turespaña, en 2013 llegaron al país 7,3 millones de visitantes atraídos por la gastronomía. Cada uno, en promedio, gastó 1170 euros en comidas, y aunque la gran mayoría recorrió restaurantes, también está claro que muchos complementaron sus menús con rutas especializadas.

El vino

El enoturismo es uno de los mercados que más satisfacciones deja en España, donde se pueden recorrer viñedos de punta a punta. La Rioja, El Penedès, la Ribera del Guadiana, Bullas, la Serranía de Ronda, la Ribera del Duero, El Bierzo o Alicante, son algunos de los lugares que propone la Asociación Española de Ciudades del Vino en sus Rutas del Vino de España. La arquitectura, la naturaleza, las bodegas, el senderismo… las posibilidades son muchas y los productores de vino saben aprovecharlas bien.

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El jamón

La Ruta del jamón ibérico es uno de los activos más importantes del turismo actual. No hay turista que no quiera probar el producto español por excelencia. Se proponen cuatro recorridos que abarcan distintos puntos de la geografía: la ruta del jabugo, de Montánchez, de los Pedroches y de las Sierras de Badajoz. En todas, la buena comida se complementa con caminatas, desayunos en medio de la naturaleza, charlas sobre la crianza del cerdo… Un plan completo que deberíamos aprovechar también los locales.

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El aceite de oliva

Quien quiera conocer de cerca un olivar o una almazara (lugar donde se procesa la oliva para obtener aceite), que se apunte a las rutas que se programan desde las oficinas de turismo de Andalucía, que tiene doce denominaciones de origen. En Córdoba se pueden recorrer Lucena, Montoro-Adamuz, Priego de Córdoba o Baena en busca del mejor aceite de oliva virgen extra. Y en Jaén, el grupo de profesionales, Esencia de Olivo, recomienda diversos recorridos y eventos a lo largo del año.

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El queso

Los amantes del queso también pueden darse una vuelta por España porque aquí encontrarán experiencias rurales únicas con productos de alta calidad. El blog Quesos de España ha hecho un completo listado que merece la pena revisar porque contiene propuestas de actividades, rutas de senderos y mucha, mucha pasión por este producto.

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Los mariscos

Galicia es el lugar por excelencia para conocer de cerca el proceso de extracción y preparación del buen marisco español. La propuesta de Turismo marinero de la Xunta de Galicia nos lleva por rías y playas encantadoras, bien como marineros a bordo o como mariscadores en tierra. Toda una experiencia sensorial de principio a fin.

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¿Se nos escapa alguna otra ruta gastronómica destacable? Agrégala y creemos entre todos el país más exquisito…

Escrito por Zulma Sierra