Tipos de tapón y sus usos más frecuentes en el vino

¿Qué pasa si encontramos una botella tapada con un tapón sintético? ¿O con tapón de corcho?

Actualmente encontramos botellas tapadas de distinta manera y el tipo de cerramiento no debería condicionar la percepción que podamos tener del contenido de la botella.

Encontramos botellas con los llamados tapones sintéticos, o tapones de silicona. Cuando salieron al mercado, estos imitaban el color del tapón de corcho, para disimular su identidad. El problema era, que como no se había ni formado ni informado al consumidor, estos, podían pensar que el tapón era de mala calidad, y por consiguiente el vino era malo/barato. Y esto no tiene nada que ver con la realidad.

Los tapones sintéticos surgieron para combatir una problemática que encontramos en la industria del corcho, y son los tapones contaminados por TCA (tricloroanisol).

El tapón de corcho al estar en contacto con el vino, hacía que el compuesto pasara al vino y lo contaminaba. Según algunos estudios, casi un 2% de las botellas tapadas con tapón de corcho del mercado, están contaminadas por TCA.

El TCA es una sustancia producida por microorganismos presentes, de forma natural, en el corcho del alcornoque. El aroma que desprende recuerda a la humedad de un espacio cerrado, armario cerrado, madera húmeda enmohecida…

De ahí la expresión este vino tiene tapón, o está bouchonné (con aroma a corcho). Y de ahí la costumbre de al abrir una botella, lo primero que hace el sumiller es oler el tapón: para comprobar que no está contaminado por el TCA.

Pues bien, para luchar contra el problema del TCA, surgieron estos tapones alternativos. Nunca debemos pensar que se trata de un tapón de mala calidad, al contrario, existen tapones sintéticos de coste superior al tapón de corcho de poca calidad.

Es muy recomendable usar estos tipos de tapón en botellas de consumo rápido, o sea, botellas que no estarán mucho tiempo tapadas, como por ejemplo, los vinos blancos jóvenes del año, tintos jóvenes sin madera y vinos rosados.

Todos estos vinos no se deben guardar mas allá de un año, pues son vinos para tomar jóvenes, frescos, con su fruta bien marcada y son vinos que el paso del tiempo juega en su contra.

En cambio, vinos con crianzas en madera, crianzas moderadas y largas, serán vinos que tendrán un potencial de guarda mucho mayor y que van a permanecer tapados durante muchos años. De momento, el único material que puede asegurar una perfecta estanqueidad durante tantos años, es el corcho de alta calidad. Se estima que un tapón de corcho natural aguanta perfectamente 25-30 años, cosa que en un tapón sintético, aún no se ha podido demostrar.

Escrito por Xavier Bassa i Valls, sígueme en @xbassa