Por fin estás sentado en la mesa de aquel restaurante famosísimo, después de meses esperando una reserva… ¡Tienes que subir la foto de tu plato a Instagram!

Has logrado terminar esa receta tan complicada que heredaste de la abuela… ¡Tienes que subir la foto a Instagram!

Te acaban de servir un plato con una presentación impecable… ¡Tienes que subir la foto a Instagram!

desayuno

Se calcula que con las etiquetas #food #instafood o #deliciousfood se suben más de nueve millones de fotos sobre comidas a esta popular red social. Algunos detractores de esta práctica cuestionan el hecho de que la gente tome fotos sin ningún criterio: les da igual que sean las lentejas del tupper o el postre más gourmet. Pero como en Instagram no hay reglas de etiqueta y los usuarios siguen compartiendo sus momentos más suculentos, algunos restaurantes se han subido a la ola, aprovechando esta herramienta de Marketing Gastronómico.

 

Instagram se consolida como el nuevo menú online

En Estados Unidos ya es común que los restaurantes con presencia en Internet creen sus propias etiquetas para colgar el menú diario e impulsen a sus clientes para hacer lo mismo con el plato que tengan delante. Un ejemplo es el mexicano Empellón de Nueva York, que no sólo exhibe sus creaciones, sino también lo que ocurre dentro de sus cocinas.

Sin ir tan lejos, este año el laureado Celler de Can Roca animó a sus seguidores a concursar en Instagram enviando fotos curiosas o creativas. De hecho, el mismo

AntiguaJordi Roca admitió que el restaurante está aprovechando las redes sociales para mejorar sus relaciones con los clientes porque “Instagram, Twitter o Facebook son maneras nuevas y frescas de llegar a la gente”.

Un concurso, una mención pública, un descuento especial, una oferta limitada… hay muchas formas de incentivar a los clientes para que utilicen Instagram en beneficio del restaurante sin que por ello estemos cayendo en una banalización de la comida.

Al contrario, iniciativas solidarias como la emprendida por la ONG Manos Unidas demuestran hasta qué punto puede ser poderosa una red social como Instagram. Bajo el lema “si vas a compartir tu comida, compártela de verdad”, Manos Unidas pedía a sus seguidores que se descargaran una aplicación propia de su web por 0,89€ y que al compartir una foto de su comida en Instagram, le pusieran la etiqueta #FoodShareFilter. Con más de dos mil descargas en menos de seis meses, este filtro solidario permitió financiar comida para familias necesitadas y ha sido galardonado por su innovación en marketing.

Inclusive, hay expertos en la red como Cookening que aconsejan cómo mejorar tus fotos antes de colgarlas en Instagram. Esta web especializada en conectar a los turistas con restaurantes de comidas tradicionales de diferentes ciudades, ha creado una infografía en la que se explican claramente cuáles son los tips más efectivos para sacarle jugo a la red social sin perder la esencia de los platos.

De manera que no hay que tenerle miedo al qué dirán cuando subes la foto de tu menú. No cabe duda de que la comida sí entra por los ojos.

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Zulma Sierra, sígueme en @zulmaandrea