Si hablamos un poco de la historia del vermut en Cataluña, – porque hablar  de esta bebida en profundidad daría para otro artículo-, tendríamos que remontarnos a finales del siglo XIX y ubicarnos en la ciudad de Reus, provincia de Tarragona. Desde esta ciudad la bebida hecha a base de vino y hierbas maceradas, entre ellas el ajenjo (wermut en alemán), adquiere fama internacional como uno de los mejores vermuts de Europa.

Esto dice la historia, pero a la palabra vermut, se le pueden atribuir dos significados hoy en día: la bebida como tal o el acto social gastronómico que precede a una comida. Y es en el acto social donde nos centraremos. Se queda para comer, beber, compartir, hablar, reír, reencontrarse con los viejos amigos, encontrar de nuevos… En definitiva es el acto social catalán diurno por antonomasia o por lo menos, del que más se disfruta.

Dicho lo anterior, el que se organice un “vermut”, no quiere decir que se haya de beber solo vermut (la bebida). Se podrá beber cervezas, refrescos u otros licores de aperitivo que se prestan a ello. Aunque para los entendidos en la materia, lo ideal será: vermut, patatas chips, olivas, sifón y una buena tertulia entre amigos.

Habiendo sido un licor de modas a veces pasajeras, de un tiempo a esta parte se está volviendo a recuperar esta buena costumbre, dando lugar en la ciudad de Barcelona a la proliferación de bares y bodegas especializadas o al reciclaje de las clásicas ya existentes.

 

Nos vamos de ruta vermutera

CellerCalMarino-5 BodegonTapas-1Las nuevas y viejas “vermuterías” más emblemáticas de Barcelona, se encuentran desperdigadas por toda la ciudad. Como por ejemplo El Celler Cal Marino, en la calle Margarit 54, del barrio de Poble Sec. Una bodega en la que se puede disfrutar de vinos (tanto embotellados como de barril), cervezas (una buena variedad de artesanas) y como no, de un vermut de barril. Todo ello sin olvidarnos del acompañamiento, una selección muy cuidada de tapas. Desde los clásicos: chips, quesos, anchoas… Hasta llegar al foie y otras delicatessen. Los domingos se amenizan con música en vivo.

Quimet&Quimet

Sin alejarse mucho de la anterior bodega, en el mismo barrio de Poble Sec, está Quimet & Quimet, en la calle Poeta Cabanyes 25. Una mítica bodega que lleva varias generaciones (es centenaria) sirviendo unas fantásticas tapas frías y acompañándolas con una selección de vinos que llega hasta el techo. También se dice (y doy fe de ello), que tienen el mejor vermut de grifo.

 

Siguiendo con la ruta, pasada la avenida Paralelo, entramos en el barrio de moda: Sant Antoni. Y situado en la calle Calabria 57, se ubica La Llar de l’Anxova. A medio camino entre colmado delicatessen y bar de lateo, se ha convertido en un clásico de la ruta del vermut. Tienen una gran selección de salazones (haciendo honor a su nombre), encurtidos, platos clásicos de la gastronomía catalana (preparados para llevar) y de conservas. De estas últimas hay para todos los gustos y bolsillos. LaLlardelAnxovaAunque no hace falta llevar la cartera llena para disfrutar de un buen vermut, acompañado de su fantástica ensaladilla rusa.

 

lavimanelDesde aquí, subiendo hacia el barrio del Eixample Dreta (y para bajar un poco lo comido y lo bebido), encontraremos en la calle Consejo de Ciento 416 la Bodega l’Avi Manel. Fundada en 1960, ha sabido adaptar lo nuevo con lo añejo. Es decir, se puede comer un hummus con anchoa viendo como el cliente de toda la vida aun sigue viniendo a comprar vino a granel. Hay que hacer una mención especial a su vermut, que va acompañado de una especie de jeringa rellena de jugo de berberechos. Puede parecer extraño así en frío, pero os aseguro que está bien bueno.

LaCovaFumada Bodegon

Y ya para acabar la ruta como es debido, nada mejor que dirigirse hacia la playa, concretamente al barrio de la Barceloneta. Y aquí, situada en la misma plaza del mercado del barrio, en la calle Baluart 57, se encuentra La Cova Fumada. Quizás los puristas bodegueros me dirán que no es una bodega al uso, pero repito, vamos a “hacer el vermut”. Y que mejor lugar que el local donde, cuenta la leyenda, se inventó la bomba (el famoso rebozado de patata relleno de carne).  No hay que marcharse sin probarla. Ni tampoco el resto de tapas clásicas o su gran surtido de pescados y mariscos. Aquí también encontraremos un buen vermut de barril y buen ambiente para acompañar.

Como comentaba al principio, a todos estos maravillosos lugares, hay que ir acompañado y predispuesto a la charla, porque  se va a hacer el “vermut”.

Nos faltan muchas bodegas y vermuterías por descubrir, ¿nos ayudas? ¿Cuáles son tus favoritas?

 

Artículo escrito para Lo+Barcelona Magazine