Cómo comenzar con esta crónica…Pues como se suele decir, por el principio. Buscando algo especial para el 4º aniversario de pareja, decidí mirar entre la variada oferta gastronómica de que dispone Barcelona. Siendo una cita importante, me decanté por algo especial, y tras barajar varias opciones como el Dos Torres, 41º y Pakta, me decidí por este último.

¿Por qué me decidí por Pakta? Pues lo cierto es que tenía muchas ganas de probar algo distinto y este restaurante perteneciente al grupo de Albert Adrià, con su cocina basada en la fusión de la cocina peruana/japonesa, cumplía con los requisitos (llámese cocina Nikkei).

Reservé con un mes y medio de antelación mediante la web del grupo y algo que no me gustó mucho es el sistema que tienen a la hora de informar de los días disponibles. Hay que probar día por día, hora por hora, hasta que salta un aviso de que hay una mesa libre. Supongo que lo solucionarán con el tiempo.

Un par de días antes, se pusieron en contacto conmigo vía mail para recordarme la reserva y preguntarme si teníamos algún tipo de alergia o intolerancia. Por suerte nosotros no tenemos y podemos comer de todo, pero se agradece este servicio personalizado. Llegó el día y a las 20.00h (hora de la reserva) estábamos en la puerta, algo nerviosos la verdad. Sabíamos que iba a ser algo diferente. Al entrar a la sala, nos dimos cuenta de que la decoración iba acorde con la oferta gastronómica del lugar. Una especie de telares gigantes en paredes y techo, con los hilos de colores típicos de los ponchos peruanos nos dieron la bienvenida. Tuvimos una sensación muy agradable y cómoda del lugar, con un espacio íntimo para no más de 30 comensales.

Una vez dentro nos recibió la jefa de sala, que nos sentó en la barra. Gran comienzo, porque a mi personalmente me chifla comer en barra y de está manera pudimos ver a la chef japonesa Kyoko Li en acción. Acto seguido nos atendió el que sería nuestro camarero personal durante las 2 horas que duraría la cena. Sí, dos horas para degustar, experimentar y saborear tranquilamente una sucesión de platillos que seguían una marcha orquestal. El camarero, muy amablemente nos informó de que en cualquier momento podríamos parar (avisando antes) para descansar, salir a fumar o atender una llamada. Así que solo nos quedaba decidir el menú.

Existen dos menús degustación (sin bebida): el menú corto Fujiyama y el menú  Machu Picchu algo más largo con 24 platillos. Los dos contienen la misma cantidad de comida, pero el Machu Picchu dispone de más variedad. Nos decantamos por el menú Fujiyama, ya que 20 platillos más postres y chocolates, encontramos que era más que suficiente. Hay que hacer una mención especial a su carta de vinos y bebidas, podremos encontrar desde cervezas y sakes, hasta vinos y champagnes. Todos ellos muy pensados y encarados a maridarse con pescados y la gastronomía Nikkei. Nosotros elegimos un Navazos-Niepoort, blanco de la variedad Palomino Fino, muy fresco y con fondo salino.

Honzen Ryori

Honzen Ryori

Mientras nos traían el Honzen Ryori – o tabla de presentación compuesta de 5 platillos – pedimos un Pisco Sour, cocktail especial de la casa con un toque especial a tomillo. Simplemente delicioso. De estos 5 primeros platillos con palabras innombrables y productos desconocidos para nosotros hasta la fecha, nos llamó mucho la atención dos de ellos: la “Crema de maíz dulce con caviar”: una combinación perfecta, sencilla y armoniosa del dulce con el salado. Y la “Ocopa de patata con olluco y mentaiko”. Que más o menos vendría a ser ensalada de patatas amarilla, roja, verde y huevas de Abadejo (pez parecido al Bacalao).

Chalaca al Mortero con mejillones y xips de yuca

Chalaca al Mortero con mejillones y xips de yuca

Proseguimos con la fantástica “Chalaca al mortero con mejillones y chips de yuca” – plato que algunos paladares podrían encontrar fuerte, pero que a mi me encantó -,  Las Causas o Makis de salmón en salsa aburi y Pollo con mayonesa de estragón, para llegar a Los Nigiris. De calamar con sal de huacatay (especie de hierbabuena), de chutoro con salsa nikiri y perlas de tapioca y de hamachi “acebichado”. El de calamar – tierno y suave – y de hamachi – pez del pacifico – fueron mis favoritos.

Llegamos al meridiano de la cena con el “Cebiche de corvina con leche de Tigre de kumquats”, en pocas palabras “espectacular”. Y también añadiré que para mi fue el plato estrella. Mezcla de sabores ácidos, con el dulce que proporcionaban los trozos de boniato…

Ceviche de corvina con "leche de trigre" de kumquats

Cebiche de corvina con “leche de trigre” de kumquats

Continuamos con la segunda tanda de nigiris, esta vez de “Anguila” – no soy muy fan, demasiado gelatinosa para mi gusto – y de “papada de cerdo ibérico con Siu Panka”. Este último increíblemente sabroso.

Nos acercábamos a la parte final con unos caseros “Soba con ponzu de tomate y aceite de huacatay”, para seguir con unos “Gyoza de cochinillo a la plancha”. Seguramente los gyoza sea el plato más repetido y conocido de la cocina asiática, pero estos gyoza eran muy diferentes a los que había probado hasta ahora, textura y sabor exquisitos.

Uno de los últimos platos, y también uno de los platos estrella de la noche, fue el increíble “bacalao negro a la parrilla marinado en ajo negro”. Soy muy fan del bacalao, pero desconocía esta especie; jugoso, al punto y con un toque de ajo.

Bacalao negro marinado con ajo negro

Bacalao negro marinado con ajo negro

Llegaba el turno de los postres y haciendo un ultimo esfuerzo – dulce y goloso esfuerzo – dimos buena cuenta de los delicados “Dorados suspiros a la limeña” con helado de dulce de leche y pisco, los “Picarones” de boniato con miel de higos secos con canela y rematamos con los chocolates. Blanco con té y sakura, y una roca de chocolate con leche, maíz y quinoa. El broche de oro para los golosos – nuestro caso -.

Acabamos mas que satisfechos con el menú, el servicio y el ambiente. Y evidentemente acorde a esto, no hubo sorpresas en la cuenta saliendo a 110 euros por comensal.

Como suponíamos al principio en Pakta pasamos una velada especial y a pesar de su precio (que lo vale), es una experiencia muy recomendable.

Pakta Restaurant

Precio: Menús de 90-120€ (sin bebida)

C/ Lleida, 5

08004 Barcelona

Tel: 936 24 01 77

"Picarones" de boniato

“Picarones” de boniato