El truco para enfriar una botella de vino rápidamente

Con la primavera a la vuelta de la esquina, las vacaciones de Semana Santa al girar la otra y el aumento paulatino de las temperaturas… Es ahora la época perfecta para esos vinos rosados y blancos, que tanto apetecen en estos meses.

Pero hay veces que con el relajo y la calma propia de estos días, nos olvidamos de una cosa: de enfriar el vino para nuestros invitados. Y, ¿Cual es la manera más rápida de enfriar un vino? Está claro que la mejor manera de enfriar un vino es poner las botellas en la nevera por la mañana horas antes, para que este vino se enfríe de manera pausada, pues los cambios bruscos de temperatura no son adecuados para el vino.

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Hay la creencia que la manera más rápida de enfriar una botella es ponerla en el congelador, pero esto es falso y me gustaría intentar explicarlo con un ejemplo. Pensemos en esto: imaginad que tengo el horno de la cocina a 200ºC; abro la puerta y meto la mano sin tocar ninguna pared y la mantengo dentro durante 5 segundos, y la saco. ¿Me he quemado? No! Porque no he tocado ninguna superficie, solo me ha rodeado el aire, y no ha tenido tiempo suficiente para calentarme. Solo que me hubiera quemado por contacto con la superficie.

Pues con el frío, pasa lo mismo: la mejor manera de transmitir el frío, es por contacto. En un congelador, el ambiente suele estar a -18ºC bajo cero, pero no tenemos buena superficie de contacto con la botella. Por tanto, la manera más rápida de enfriar una botella es ponerla en una cubierta con hielo. De esta manera tenemos toda la superficie de contacto de la botella con el agua con hielo, y conseguimos enfriar la botella de una manera rápida. Pero tenemos un último truco: si añadimos sal al agua con los cubitos de hielo, se produce una reacción  endotérmica, es decir, una reacción que absorbe energía. El calor pasa de la sal al hielo y éste empieza a fundirse. Cada vez se funde más hielo porque la disolución concentrada tiende a diluirse y el hielo al fundirse absorbe calor de la disolución en una proporción equivalente al calor latente de fusión del hielo (80 calorías por gramo fundido). Al perder esta energía la disolución saturada se enfría y su temperatura va descendiendo por debajo de 0 ºC. Las mezclas así obtenidas producen descensos notables de la temperatura y se denominan mezclas frigoríficas.

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Para que la sal se pueda disolver, necesita calor, que lo “cogerá” de la botella, de forma que el frío de los cubitos pasará más rápido al recipiente, y conseguiremos en pocos minutos, enfriar rápidamente la botella para nuestros invitados.

También podéis utilizar un decantador, ya que al tener una mayor superficie de contacto que una botella, sumergido en la cubitera, se enfriara antes

Ya lo sabéis: contra el despiste, agua, hielo y sal.

 

Escrito por Xavier Bassa i Valls, sígueme en @xbassa