Seguro que la palabra foodie ya no resulta extraña. Fue un invento de un grupo de amantes de la cocina que, en 1984 decidió sacar un libro y no se le ocurrió mejor palabra que “foodie” para describir a aquel aficionado a la buena mesa que, además, se interesa por aprender y cocinar. Este “cocinillas” de toda la vida ha ganado fuerza en los últimos años gracias a las nuevas tecnologías.

Hay cientos de blogs para cada gusto que indican cómo aprovechar mejor los ingredientes, cómo presentar un buen plato, dónde encontrar un vino de tal o cual cosecha o dónde comer bien según el criterio de cada blogger. Aplicaciones para móviles que prácticamente te llevan de la mano a un restaurante; sitios webs y páginas de redes sociales especializados en opiniones, en ofertas gastronómicas o en rutas específicas (del vino, del jamón, del aceite…) ¡En fin! El mundo foodie está viviendo su mejor época gracias al influjo 2.0.

Los restaurantes no pueden estar ajenos a esta realidad y, además de adaptarse en términos tecnológicos, deben aprender a interactuar directamente con este cliente que sabe lo que busca a la hora de comer y sabe cómo expresarse en Internet para dar a conocer su opinión.

Con esta guía básica intentaremos orientar a los restauradores en lo que significa relacionarse con un cliente 2.0, pero está claro que las redes sociales y su entorno evolucionan y es necesario reinventarse en la medida en que los formatos y lenguajes también cambian.

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¿Cómo enamorar a tus comensales foodies 2.0?

1. Si ya tenemos web y redes sociales no basta con saber quiénes las frecuentan (edad, país desde donde se conecta, horario de uso), sino que tendríamos que analizar cómo las usan. ¿Dejan comentarios? ¿Responden a nuestras ofertas y concursos? ¿Cuál es el porcentaje de quejas y cuál de valoraciones positivas? Un completo perfil de nuestros usuarios nos permitirá una estrategia concreta y útil en web y redes sociales.

2. ¿Leemos semanalmente los comentarios sobre nuestro servicio en los portales y aplicaciones como Zagat, Tripadvisor, Yelp o Foursquare? Si la respuesta es negativa, tendríamos que replantearnos lo que significa para nuestro local figurar en Internet. Aunque no queramos salir en ninguno de estos listados, resultará inevitable que algunos de nuestros comensales “cuelgue” información nuestra por allí. Además de saber qué se dice de nosotros, los comentarios nos permitirán interactuar mejor con los clientes 2.0. Responder de forma proactiva siempre se agradece y seguro que repercute en una mejor reputación online para el restaurante.

3. ¿Hablamos con los clientes “nuevos” que pasan por nuestro restaurante? ¿Sabemos cómo se enteraron de nuestra existencia? A lo mejor llegaron vía Facebook o Instagram y no tenemos ni idea. Conversar con el comensal (¡esa vieja y sana práctica!) es básico para entender cómo está funcionando el negocio y hacer un pequeño estudio de mercado constantemente.

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4.  Al comensal foodie le gusta compartir sus experiencias culinarias y agradece ciertos detalles. ¿Tenéis conexión wifi abierta en el local? Si no es así, ¿es fácil la contraseña? Son detalles muy importantes y a tener en cuenta. Informa de la contraseña en sitios visibles (como por ejemplo, las cartas o el menú).

5. ¿Organizamos catas, degustaciones o encuentros informales con el chef? A los foodies, todo esto les encanta, les motiva y si además, hacemos correr la voz a través de nuestras redes sociales y bloggers amigos, la estrategia será redonda: difusión y promoción prácticamente a coste cero.

6. ¿Nos unimos a otros locales con filosofía similar a la nuestra para ofrecer “paquetes” gastronómicos o rutas? ¿Coordinamos una estrategia online para que los potenciales clientes se enteren de nuestra propuesta? A lo mejor ya tenemos experiencia uniéndonos con locales amigos para darnos a conocer en la ciudad mediante métodos tradicionales de marketing, pero llegó la hora de sumar la estrategia online conjunta para aprovechar el potencial de redes sociales, webs y portales con un único fin: enamorar a los clientes 2.0 entre los cuales, seguramente, habrá muchos foodies.

Y vosotros, ¿cómo enamoraríais a un foodie?

Zulma Sierra, sígueme en @zulmaandrea